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Ángel Montilla Martos

Nació en Málaga en 1965. Es Licenciado en Filología Hispánica, escritor y profesor de Lengua y Literatura Española y Universal. Ha obtenido diversos premios literarios (Muestra de Literatura Joven del Ayuntamiento de Málaga, El vigía de la Costa…). Tiene publicados varios libros de poemas (La dulce faena, Múltiplos de uno) y novelas cortas (Fuera de juego, La mar en medio, El camarero de la Séptima Avenida y Viento de levante.). Es autor de diversos textos teatrales estrenados (Flamenca, La razón de la sinrazón, El círculo verde). Completa su labor artística con colaboraciones musicales para discos y bandas sonoras (Avance, Escarceos y simulacros) y con la dirección del cortometraje Ese maldito yo.

Blog Montecoronado

CÍRCULOS CONCÉNTRICOS

MÁLAGA, CIUDAD DEL PARAÍSO

Un día más, un día menos

1965年、マラガ生まれ。大学では、スペイン語学専攻。作家及びスペインと世界の言語・文学の教師。様々な文学賞(Muestra de Literatura Joven del Ayuntamiento de Málaga、El vigía de la Costa他)を受賞。詩集(La dulce faena、Múltiplos de uno)や短編小説(Fuera de juego、La mar en medio, El camarero de la Séptima Avenida y Viento de levante.)を出版。また、戯曲(Flamenca、 La razón de la sinrazón、El círculo verde)の作者でもある。その他、CDやサウンドトラック(Avance、Escarceos y simulacros)の製作にも従事し、短編映画『Ese maldito yo』の監督も行った。
2007年より自身のブログ(http:// montecoronado.blogspot.com)において、記事や映像を通じ、日本について執筆している。

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Monte Coronado

2011年11月

Como saben los lectores de "Paralelo 36º", en España publico un blog que se titula "Monte Coronado". Quisiera contarles la razón de este nombre y para ello me tengo que remontar hasta mi infancia.

Corrían los años finales los sesenta. España era un país en blanco y negro, que iba tomando color gracias a los turistas y a la decadencia natural de un régimen político, el franquista, que carecía de futuro en el contexto de la nueva Europa unificada. La gran expansión económica que siguió a la Segunda Guerra Muncial llegó a España tarde, pero llegó. Las ciudades crecían, la población crecía y ya no era posible vivir en aquellas pequeñas ciudades pueblerinas, que parecían casi del siglo XIX. Fueron los tiempos del baby boom. Nacimos muchos, demasiados, en aquella época y el gobierno tuvo que hacer barrios a marchas forzadas. Eran lugares fantasmagóricos, modernos y muertos al mismo tiempo. Alejados de los centros históricos y de trabajo, rodeados por la nada, sin infraestructuras deportivas, sin bibliotecas, sin médicos ni hospitales, sin tiendas. En español tenemos varias expresiones para indicar dónde se encontraban estas aglomeraciones humanas: la Cochinchina, el quinto pino o quinta puñeta, donde Cristo dio las tres voces... Era un limbo con forma de bloques de cinco plantas sin ascensor para la nueva clase medio-baja urbana. Mi barrio estaba allí, lejos de todos lados. Limitaba al este por un río que casi nunca llevaba (ni lleva) agua; al norte, por el campo, el fin de la civilización; al sur, por una finca abandonada que limitaba con el campo de fútbol, y al oeste, por el Monte Coronado. Otros, los mayores sobre todo, lo llamaban "cerro", como dando a entender que era un monte pequeño y sin importancia, uno más de los que rodean la ciudad de Málaga. Sin embargo, para los niños era un lugar mítico, mágico y enigmático. Cada tarde el sol se ponía tras él y en los días secos de poniente su silueta se erguía sobre las casas como un monstruo amenazador. La estructura plana de piedra que estaba en su cima le daba el aspecto de un sombrero, de un incomprensible resto arqueológico, de la corona de un rey desconocido. Circulaba fervientemente en nuestro barrio (y en otros cercanos) la teoría de que el Monte Coronado era un volcán. Nadie podía quitarnos esa idea de la cabeza. La corroboración llegó el día en que comenzaron los trabajos de explotación de la cantera de piedra caliza. Una empresa se propuso extraerla de la "corona" y para ello tuvieron que llevar a cabo diversas explosiones. Puedo asegurar que una mañana de invierno vi volar unas rocas enormes, como huevos prehistóricos, que saltaron hacia el cielo desde la cima y rodaron por la falda hasta acercarse a las casas. Los setenta fueron en muchas partes del mundo los años del fenómeno O.V.N.I. Revistas, televisiones (bueno, la única televisión que entonces teníamos en España) radios y periódicos se hacían eco de avistamientos, contactos y abducciones, protagonizados por los misteriosos y esquivos visitantes del espacio exterior. Esta leyenda urbana fue profundamente asimilada por todos nosotros y llegamos a la conclusión de que si el Monte Coronado no era un volcán, al menos los más escépticos tenían que reconocer que sin duda era una base extraterrestre. Las luces de la cantera, que se mantenían encendidas durante la noche, lo confirmaban. Pero el monte no era solo un espacio sagrado que observábamos en la distancia. Era también el territorio de arriesgadas expediciones infantiles. Un par de veces alcancé su cima, una hazaña que repetíamos durante semanas en los recreos del colegio o en las larguísimas tardes del verano andaluz. La vista desde allí era espectacular. El barrio a nuestros pies y en la lejanía, la ciudad, con sus tejados marrones y sus chimeneas decimonónicas alrededor de la única torre de la catedral, a la que llaman La Manquita. Y más allá, los barcos, el puerto y la cinta azul (o gris, dependiendo del color del cielo) del mar Mediterráneo. No puedo asegurar que se viera África, pero seguro que alguno creyó verla. En la parte más baja de la falda del monte, justo antes de que empezaran las casas, había un terreno casi llano que albergaba un lago. Más bien debería llamarlo charca. En él solo había ranas, renacuajos y chatarras que la gente tiraba sin ningún tipo de pudor cívico. Los más osados y acalorados osaban bañarse en su turbias aguas, a riesgo de contraer una docena de infecciones de la piel o algo peor. Muchos años después mi profesor (y maestro en el mundo de la literatura y la docencia), Julio Calviño, incluyó en su libro Múltiplos de cero un relato titulado "Macario", nombre del protagonista que, marginado por sus compañeros de instituto, acababa invadiendo las aulas con un ejército de ranas procedentes de esta charca del Monte Coronado. Corría otra historia menos fantástica acerca del monte, la tradición de personas que se ahorcaban en algunos de los olivos o almendros que estaban allí plantados desde tiempos inmemoriales.

Cuando busqué un título para el blog que iba a empezar a escribir, repasé ideas, espacios y personas con los que, de alguna u otra manera, me podría identificar. De pronto lo supe. Me vi a mí mismo en un atardecer de la infancia mirando el perfil familiar e inquietante del Monte Coronado. No cabía duda, yo era un aborigen de esa montaña, a cuya sombra empecé a leer, a vivir, a reír, a pensar, a soñar y a equivocarme.

No, al final no era un volcán (dicen los geólogos que es el fondo de un lago antediluviano). Tampoco era un aeropuerto para platillos volantes, ni el manantial de las ranas vengadoras de Macario, pero es el lugar del que venimos muchas personas, el escenario fantástico de varias generaciones de niños y niñas de barrio, que se resistieron a ser un número más en las estadísticas del crecimiento económico.




Monte Coronado



Kobe

2011年11月

De nuevo os reenvío a Monte Coronado para que leáis, si os apetece, esta entrada en la que explico a los amigos españoles mi visita a Kobe.

http://montecoronado.blogspot.com/2011/11/kobe.html




Miniturismo en la provincia de Segovia

2011年11月

Queridos lectores de Paralelo 36º, aquí os dejo el enlace a una entrada de Monte Coronado, en el que cuento mi experiencia como turista a una pequeña ciudad medieval cercana a Madrid. No dejéis de visitarla cuando vengáis.

http://montecoronado.blogspot.com/2011/11/miniturismo-en-la-provincia-de-segovia.html


Los héroes de Fukushima

2011年10月

Esta tarde ha sido muy especial para mí. El Príncipe de Asturias ha entregado los premios que llevan su nombre en el teatro Campoamor de la ciudad de Oviedo (Asturias). Por diversas razones algunos de los galardonados son personas importantes en mi vida profesional, artística y personal.

Howard Gardner con su teoría de las inteligencias múltiples ha abierto una nueva manera de entender la educación como algo no meramente memorístico o analítico. Ya no solo hay que conocer fechas, datos y fórmulas, resolver problemas o desentrañar textos. Ahora se puede valorar también la inteligencia interpersonal, la visual, la musical...

La voz y las canciones del poeta canadiense Leonard Cohen me han acompañado desde la adolescencia y en muchas fiestas me he visto con la guitarra entre los brazos, tocando "Suzanne" o "Bird on a wire" para que otros con mejor voz las cantaran.

Pero más emocionante incluso ha resultado ver a los representantes de los bomberos, la policía y las Fuerzas de Autodefensa de Japón, a los que han llamado "héroes de Fukushima". El breve discurso de Toyohiro Tomioka ha vuelto a demostrar ante el mundo la humildad y la abnegación del pueblo japonés. Especialmente curioso y conmovedor ha resultado el final de sus palabras, cuando ha gritado "Viva España", justo el día después en que ha acabado la pesadilla del terrorismo separatista de ETA.

Les dejo aquí el enlace al vídeo de RTVE:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/noticias/premios-principe-asturias-discurso-tomi-oka/1230141/


MÁS SOLIDARIDAD DESDE ESPAÑA

2011年9月

La Selectividad es una serie de exámenes que los alumnos de Bachillerato deben hacer en España para poder entrar a estudiar en la universidad. Ayer fuimos a recoger los resultados de la convocatoria de septiembre y me encontré con dos buenas noticias. A la primera ya estamos acostumbrados por suerte: aprobaron casi el cien por cien de los alumnos que se presentaron. La segunda fue mejor. En la asignatura de Diseño se proponía realizar un cartel en solidaridad con Japón, para lo que se proponían varias imágenes, entre ellas, la famosa gran ola de Kanagawa de Hokusai. Ahí les dejo una foto que le hice al examen.


Examen de selectividad



Otro paralelismo encontrado al azar

2011年7月

Cuando venía hacia acá a principios de julio hice escala en Roma durante unas horas. Como casi siempre ocurre en esas situaciones acabé entrando en una librería y comprándome un libro. En este caso fue 101 storie zen, editado por Nyogen Senzaki y Paul Reps (Adelphi Edizioni, Milano, 2011). Se trata de una colección de anécdotas y cuentos relacionados con las enseñanzas del zen. Pues bien, anoche leí esta historia que me dejó totalmente sorprendido por las razones que después explicaré (a muchos les pasará como a mí cuando avancen en la lectura). Traduzco de manera muy libre del italiano:


“En un monasterio del norte de Japón vivían dos monjes, uno viejo y el otro joven, que sólo tenía un ojo. Un día llegó un monje errante y se entrevistó con el monje joven. A continuación se entrevistó con el viejo y le dijo:

--Vuestro joven compañero es muy inteligente.

A lo que el viejo replicó:

--¿Por qué decís esto?

--Le enseñé un dedo refiriéndome a que Buda es el iluminado y el me enseñó dos dedos, que quería decir, Buda y su enseñanza. Luego le mostré tres dedos, que significaban Buda, su enseñanza y sus seguidores. Él me mostró el puño y me lo puso cerca de la cara, indicando así que los tres derivan de una sola realidad. En verdad me ha vencido en la discusión sobre temas de doctrina.

El monje viejo se entrevistó a continuación a solas con el joven monje tuerto y le preguntó por su versión de la disputa y ésta fue su respuesta:

--Él me enseñó un dedo indicándome que yo sólo tengo un ojo. Como es un invitado y con ellos hay que ser educado, yo le enseñé dos dedos para mostrar mi alegría por que el tuviera dos. Luego alzó tres dedos, como diciendo que entre los dos teníamos sólo tres ojos. Entonces yo me enfadé y fui a darle un puñetazo, pero él escapó y así terminó la disputa”.



No salía de mi asombro conforme iba leyendo el relato, pues me recordaba otro que había leído hace años siendo estudiante de bachillerato. Se trata de la disputa de los griegos y los romanos que aparece en las primeras páginas del Libro de Buen Amor (del cual, por cierto, ya hablamos en otra ocasión en este mismo blog). Copio el texto del Arcipreste (en versión modernizada) para que ustedes saquen sus conclusiones:


Aquí se habla de cómo todo hombre entre sus cuidos se debe alegrar y de la disputa que los griegos y romanos una vez tuvieron.

Entiende bien mis dichos y piensa en la sentencia;
no me acontezca contigo como al doctor de Grecia,
con el rival romano y su poca sapiencia,
cuando demandó Roma a Grecia por la ciencia.

Así fue que lo romanos las leyes no tenían,
las fueron a demandar a los griegos que las tenían,
respondieron los griegos que no las merecían,
ni las podrían entender, pues que tan poco sabían.

Pero que si las quisieren para por ellas usar,
que antes les convenía con sus sabios disputar,
para ver si las entendían y las merecían llevar:
esta respuesta hermosa daban por excusar.

Respondieron los romanos que les placía de grado:
Para la disputa pusieron pleito firmado;
mas, porque no entendieren el lenguaje no usado,
que disputasen por signos y por señas de letrado.

Pusieron día sabido todos por contender;
fueron romanos en cuita, no sabían que hacer
porque no eran letrados ni podían entender
a los griegos doctores ni a su mucho saber.

Estando en su cuita, dijo un ciudadano
que tomasen un ribaldo, un bellaco romano;
según Dios le demostrase hacer señas con la mano
que tales las hiciese: fuesen consejo sano.

Fueron a un bellaco muy grande y muy ardid;
Le dijeron: ¡Nos habemos con griegos en combatir
para disputar por señas; lo que tú quisieres pedir

y nos hemos de dártelo; excúsanos de esta lid!

Le vistieron muy ricos paños de gran valía,
como si fuese doctor en filosofía;
subió en alta cátedra, dijo con bravuconería:
¡De hoy más vengan los griegos con toda su porfía!

Vino ahí un griego, doctor muy esmerado,
escogido de griegos, entre todos loado
subió en otra cátedra, todo el pueblo juntado,
y comenzó sus señas como era tratado.

Se levantó el griego, sosegado, de vagar,
y mostró sólo un dedo que está cerca del pulgar,
luego se asentó en ese mismo lugar;
se levantó el ribaldo, bravo, de mal pagar.

Mostró luego tres dedos contra el griego tendidos:
el pulgar con otros dos que con él son contenidos,
en manera de arpón los otros dos encogidos;
asentase el necio, catando sus vestidos.

Se levantó el griego, tendió la palma llana
y se sentó luego con su memoria sana;
se levanta el bellaco con fantasía vana,
mostró puño cerrado: de porfía había gana.

A todos los de Grecia dijo el sabio griego:
¡Merecen los romanos las leyes!, no se las niego.
Se levantaron todos con paz y con sosiego;
gran honra tuvo Roma por un vil andariego.

Preguntaron al griego qué fue lo que dijera
por señas al romano y qué le respondiera.
Yo le dije que hay un Dios; el romano dijo que era
uno en tres personas, y tal seña me hiciera.

Yo le dije que era todo a su voluntad;
Respondió que en su poder tiene el mundo y dice la verdad.
Desde que vi que entienden y creen en la Trinidad,
Entendí que merecieren de leyes eternidad.

Preguntaron al bellaco cuál fuera su antojo;
¡Me dijo que con su dedo me quebraría el ojo!
De esto tuve un gran pesar y tomé gran enojo,
le respondí con saña, con ira y con cordojo

que yo le quebrantaría ante todas las gentes
con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes;
me dijo luego a propósito de esto, que le parase mientes,
que me daría gran palmada en los oídos retinientes.

Yo le respondí que le daría a él una tal puñalada,
que en tiempo de su vida nunca la viese vengada;
desde que vio que la pelea tenía mal aparejada,
se dejó de amenazar de no se lo precian nada.



Espero que, a pesar de algunas palabras incomprensibles incluso para los españoles actuales, se haya entendido el contenido global de la parábola. Me pondré a investigar el camino que ha recorrido esta historia para llegar a los dos extremos del continente euroasiático (España y Japón). Sospecho que el origen está en la literatura india, sobre todo en el Panchatantra, una colección de cuentos que llegó a Europa en la Edad Media por medio de los árabes, y que se tradujo al castellano en la corte de Alfonso X con el nombre de Calila y Dimna. El recorrido hacia oriente lo desconozco, pero no me extrañaría que hubiera llegado en alguna de las sucesivas oleadas de eruditos budistas que difundieron la doctrina en el extremo oriente, incluido, por supuesto Bodhidharma. Así que con este descubrimiento azaroso se revela que la comunicación entre los pueblos no es algo exclusivo de la época actual ni de la globalización. Las ideas viajarían a pie o en camello o en pequeños barcos de vela, pero, sin duda, se movían y recorrían el mundo igual que ahora lo hacen los correos electrónicos y las retransmisiones deportivas.


De haikus y abanicos

2011年6月

Ayer estuvo mi madre mostrándonos a los hijos su pequeña colección de abanicos. En torno a uno de ellos hay una anécdota. En el primer viaje a Japón creí haberlo comprado, pero al llegar aquí y abrir el paquete nos dimos cuenta de que se trataba sólo de la funda. Un año después le traje el abanico propiamente dicho y ella lo luce orgullosa por las múltiples fiestas a las que acuden los jubilados españoles. En esa misma conversación tuve un flash-back repentino.

Hace muchos años, cuando ya habíamos acabado la carrera pero todavía no éramos profesores, mi (todavía no) mujer y yo vivíamos en un pequeño ático que se parecía mucho al camarote de los hermanos Marx. No había amigo, amiga, amigo de un amigo, compañero, hermano, primo, padre o vecino que no pasara por allí en algún momento del día (o de la noche). Era una época en la que pocos de nuestra edad tenían casa propia, así que el ático era una especie de piso piloto en el que todos vislumbraban más o menos su futuro inmobiliario.

Pues bien, un buen día decidí decorar el cabecero de la cama con un gran abanico amarillo con varillas de bambú. Así que cogí temerariamente unos pinceles (nunca supe pintar) y dibujé (no podemos decir que escribiera) el famoso haiku de la rana y el estanque de Matsuo Basho (Furuike ya / kawazu tobikomu / mizu no oto). Yo no sabía nada de japonés y mucho menos había oído hablar de kanjis ni hiragana, pero mi interés por la poesía japonesa me impulsó en 1988 a acometer semejante hazaña caligráfica sin que me temblara el pulso.

Después de varias mudanzas a lo largo y ancho de la geografía andaluza, el abanico se perdió, pero la casualidad de la charla con mi madre lo ha re-movido y, con un suave aleteo que ha cruzado los años, ha refrescado mi memoria.



Solidaridad española con Japón

2011年6月

Debido a una serie de circunstancias personales y laborales (entre las que se encuentra otra visita a Kioto), he desatendido a los lectores y lectoras de Paralelo 36º. Imperdonable. Quiero retomar el contacto con esta simple nota acerca de la solidaridad que el pueblo español demuestra con el japonés desde el desastre del terremoto y el tsunami de marzo.

Desde el rey hasta el último alumno de nuestros centros ha expresado su dolor y simpatía hacia el pueblo japonés. Como ya indiqué en Monte Coronado, muchas personas han valorado muy positivamente la actitud cívica y responsable de los japoneses ante semejante desgracia. Japón ha dado una lección al mundo y el mundo ha entendido la lección. Creo que incluso en el reciente terremoto sufrido en España (Lorca, Murcia) se ha notado algo de lo aprendido.

El ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, expresó su apoyo y solidaridad con los ciudadadnos de Japón,

http://newscaster.ikuna.com/53_cataluna/1068598_barcelona-expresa-su-apoyo-y-solidaridad-con-los-ciudadanos-de-japon.html

Makiko, una japonesa residente en Madrid, que puso en marcha el proyecto de las 1000 grullas, que contó con el apoyo inmediato de los españoles, entre los que me incluyo:

http://las1000grullas.wordpress.com/about/

En mi tierra del sur también los centros educativos se volcaron para expresar su pesar y su solidaridad. Tal fue el caso del instituto de educación secundaria “Bezmiliana”, del Rincón de la Victoria (Málaga):

http://www.elorienta.com/bezmiliana/index.php?entry=entry110407-230257

Y termino con el vídeo que preparó mi amigo José María Ruiz en el instituto “El Palo”, de Málaga capital:

http://palotic.es/wordpress/?p=1420

http://ilan-oli.blogspot.com/2011/04/blog-post.html

http://infodiver-ap.blogspot.com/2011/04/japan-estamos-contigo.html



Queridos lectores de Paralelo 36º

2011年3月

Queridos lectores de Paralelo 36º, no os podéis imaginar la enorme cantidad de cariño y solidaridad que estoy recibiendo por parte de familiares, amigos y compañeros para que os la transmita. Al final he acabado siendo una especie de mini-embajador de Japón en España y todos me preguntan sobre la situación que estáis viviendo en estos momentos. A fin de cuentas, desde hace unos días, parte de mi familia, parte de mí, reside en Japón. Tenía pensado publicar las impresiones de mi último viaje, pero, dadas las circunstancias, he escrito varias entradas en Monte Coronado, referentes todas a la situación actual de Japón. Aquí os dejo los enlaces. Ánimo y abrazos desde España.

http://montecoronado.blogspot.com/2011/03/japon-japon.html
http://montecoronado.blogspot.com/2011/03/souvenires-simbolicos.html

http://montecoronado.blogspot.com/2011/03/oh-matsushima.html
http://montecoronado.blogspot.com/2011/03/la-mujer-del-cesar-y-viceversa.html
http://montecoronado.blogspot.com/2011/03/tres-reflexiones-sobre-lo-ocurrido-en.html

Las tres leyendas del tiempo

2011年1月

El día 2 de julio de 1992 pasaba yo con mi viejo coche cerca de San Fernando, un plano y blanco pueblo cerca de Cádiz capital. De pronto la radio dio la noticia: acababa de morir Camarón de la Isla, el cantaor de flamenco más importante y famoso de los últimos tiempos. Había nacido 42 años antes en este pueblo que llaman la Isla por estar casi rodeado de lagunas, ríos, marismas y montañitas de sal. A José Monge Cruz lo llamaban Camarón porque era pequeño y rubio y a su tío le parecía una de esas pequeñas gambas que en Andalucía llamamos camarones.

La conmoción por su muerte fue grandísima en toda España, más en Andalucía, y más aún en San Fernando y Cádiz, donde había dado los primeros pasos en su carrera artística.


1.- Unas décadas antes, el no menos famoso poeta andaluz Federico García Lorca escribió una obra de teatro, que era más bien un poema representable. Se titulaba Así que pasen cinco años y llevaba como subtítulo La leyenda del tiempo. Se trata de un drama surrealista en el que varios personajes reflexionan sobre los tres grandes temas del ser humano: el tiempo, el amor y la muerte. En cierto momento el personaje de Arlequín recita este poema:

El Sueño va sobre el Tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del Sueño.

¡Ay, cómo canta el alba! ¡Cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

El Tiempo va sobre el Sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.

¡Ay, cómo canta la noche! ¡Cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Sobre la misma columna,
abrazados Sueño y Tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.

¡Ay cómo canta el alba! ¡Cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Y si el Sueño finge muros
en la llanura del Tiempo,
el Tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.

¡Ay, cómo canta la noche! ¡Cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!


2.- En 1979 se reunieron varios de los mejores músicos del flamenco moderno, (Tomatito, Camarón, Raimundo Amador y Kiko Veneno) junto a otros provenientes de distintos géneros (Rubem Dantas y Tito Duarte a la percusión, Gualberto al sitar, Manolo Rosa al bajo, Jorge Pardo a la flauta…) y bajo la dirección de Ricardo Pachón, grabaron el disco más extraño e innovador de los últimos treinta años de la música española, La leyenda del tiempo. Pachón usó la letra del Arlequín de Lorca para el tema que da título al álbum. Recibieron críticas muy duras desde los sectores más conservadores del mundo flamenco y apenas se vendió. No obstante, con el paso de los años se convirtió en un disco emblemático de los nuevos cambios que estaban experimentando el arte y la sociedad en España.


3.- En 2006 el director de cine catalán Isaki Lacuesta puso en marcha un proyecto con el mismo título que la obra de Lorca y el disco de Pachón/Camarón, en el que se contaba la maravillosa historia de Makiko, una enfermera japonesa enamorada del flamenco, que lo deja todo para ir a San Fernando a aprender el baile y el cante. La mezcla de la contención nipona con la efusión flamenca del hermano de Camarón y los niños que protagonizan una historia paralela es interesantísima y evidencia el radical contraste entre dos civilizaciones que, quizá por eso mismo, tanto se atraen y respetan mutuamente.

Más información:
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/14/andalucia/1244971897.html

http://delnadir.wordpress.com/2008/03/24/la-leyenda-del-tiempo-federico-garcia-lorca-camaron/

http://www.loscaminosdelcante.com/la-leyenda-del-tiempo-cumple-30-anos/

http://www.labutaca.net/films/42/laleyendadeltiempo.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/La_leyenda_del_tiempo_(%C3%A1lbum)

http://www.youtube.com/watch?v=l5N3T8w4Zvc

Un días más, un día menos
(jornada laboral de un Jefe de Estudios)

2011年1月

La jornada comienza a las 8:30. Antes de empezar, el control de firmas debe estar preparado, así como la hoja en la que se anotan las incidencias. Si lo exige el horario, entro, doy mi clase de Lengua y Literatura y al salir, antes de llegar a mi despacho es muy probable que unas diez o quince personas me hagan un total de veinte o treinta preguntas sobre aspectos muy variados de la vida del centro. La labor del Jefe de Estudios es controlar las ausencias de los profesores y alumnos, procurar rellenar los huecos que dejen por baja y, ante todo, intervenir en los cada vez más preocupantes problemas de disciplina y absentismo.

Un día más, un día menos

Donde se narra la muy ignorada aventura del embajador japonés en tiempos y tierras de don Quijote y otros sucesos dignos de feliz memoria



2010 / 12 / 07

No es casualidad ni retórica vana que el título de esta entrada sea una imitación de los que Cervantes escribió para cada capítulo de su célebre novela, publicada en 1605 y 1615.

En 1613, dos años antes de que se publicara El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, el daimio de Sendai, Date Masamune, envió una embajada, encabezada por Hasekura Rocuemon Tsunenaga, ante el rey de España y el Papa de Roma. Iba acompañado por Luis Sotelo, un franciscano sevillano. El objetivo era doble, económico y religioso. Masamune quería comerciar directamente con México y España, sin depender de Filipinas, ni de los puertos del sur de Japón, en manos del shogun Ieayasu o de otros daimios. Sotelo, por su parte, tenía gran interés en que el Papa les diera el mando a lo franciscanos en la evangelización de Cipango, contra las pretensiones jesuitas, que ya habían conseguido un obispado en Manila.

El viaje estuvo plagado de sorpresas y consecuencias extrañas.

Llegaron a México, donde fueron recibidos por el virrey. Cruzaron el atlántico y entraron por el Guadalquivir. Se quedaron unos días en Coria del Río, a la espera de ser recibidos por el concejo (ayuntamiento) de Sevilla. Rocuemon ofreció como regalo una katana y un wakizashi. Tras esta visita protocolaria, en la que Sotelo se reencontró con su familia, emprendieron viaje a Madrid. Allí vivía por entonces un anciano escritor que había participado en batallas contra los turcos, que había estado en la cárcel por unos asuntos con hacienda y que nueve años antes había publicado una de las obras más importantes de la literatura universal. No sabemos si el viejo don Miguel conoció personalmente a Hasekura y su séquito, pero seguro que cuando estaba dando los últimos toques a la segunda parte de las andanzas de su caballero, oyó hablar de que unos caballeros nipones habían llegado desde Sevilla para ser recibidos por el rey. Quién sabe, quizá se asomó a la ventana y vio pasar la comitiva camino de palacio.

En Madrid el rey se mostró distante y receloso con la embajada, aconsejado probablemente por los jesuitas y los comerciantes españoles de Filipinas, que temían perder su poder y sus ganancias, y la despidió amablemente hacia Roma. No obstante, el monarca asistió al bautizo de Hasekura, que recibió el nombre cristiano de Felipe Francisco.

En Roma pasó más o menos lo mismo. Así que retomaron el camino y volvieron a Sevilla, dispuestos a embarcar hacia occidente para llegar a oriente.

Y aquí radica otro de los puntos interesantes de la historia. Parece ser que algunos miembros del grupo decidieron quedarse a vivir en Coria del Río, sabedores de las persecuciones que el shogun había decretado contra los cristianos. Hoy en día existen más de mil personas en España que tiene Japón por apellido. Uno de los consejeros o ministros de la Junta de Andalucía se llamaba Juan Manuel Suárez Japón y es ahora el rector de la Universidad Internacional de Andalucía. Un famoso árbitro de fútbol de los años ochenta se llamaba (y se llama) José Japón Sevilla. En Coria (a pocos kilómetros de Sevilla) existe un monumento a Hasekura, que fue subvencionado por el ayuntamiento de Sendai. En la Exposición Universal de 1992 hubo un encuentro entre el embajador de Japón en España y los descendientes de los japoneses del siglo XVII. Incluso se ha creado en el pueblo una Asociación Hispano Japonesa.

Hasekura volvió a Japón siete años después. Sotelo se saltó la prohibición de salir de Filipinas y navegó escondido en un barco chino. Al llegar a Nagasaki fue delatado y entregado a las autoridades, que poco después lo quemaron junto con un jesuita y un dominico.

Poco se sabe del final de Hasekura, a excepción de que está enterrado en el templo de Enfukuji de Miyagi.

Como las de don Quijote, las aventuras de la embajada japonesa fueron arduas e infructuosas, pero sirvieron para crear un vínculo sutil entre dos países que hoy en día son amigos y admiradores mutuos.

Y, aparte de la descendencia sevillana, quedó algo más. En una puerta del templo Entsuin de Matsushima hay una rosa pintada al estilo occidental. Se dice que es la más antigua de Japón y que está allí por la influencia cultural que trajo Hasekura de su odisea europea.

Quienes quieran conocer una versión detallada y novelada de estas andanzas pueden leer El samurái, de Shusaku Endo.

Para terminar, aquí les dejo una fotografía que hice a la estatua de Hasekura en el parque de Coria del Río.


Hasekura, Coria del Río


Vidas paralelas alrededor del paralelo 36º
2010 / 11 / 13

Fue el historiador griego Plutarco el primero que tuvo la periodística idea de poner dos vidas juntas y observar paralelismos. Hay un secreto placer en comprobar que las cosas no suceden al azar, sino que obedecen a secretos designios que las hacen más comprensibles. No es suficiente con que exista un gran hombre o mujer, un escritor en este caso. Tenemos que buscar (y encontrar) otro que lo acompañe en la distancia temporal o espacial. Plutarco construyó sus paralelismos en el tiempo (Alejandro y Julio César, Teseo y Rómulo…).

Hoy quiero presentar un curioso paralelismo, no temporal, sino espacial. En el siglo XIV vivió en España un religioso que escribió un libro híbrido y extraño en el que mezcló diferentes temas y géneros. Se llamó Juan Ruiz y era arcipreste (sacerdote encargado de varias iglesias) de la ciudad de Hita (Guadalajara). El mismo año (o casi, dado el desfase de los calendarios) de su nacimiento (1248) nació en Japón Kenko Yoshida, quien escribió un libro igualmente heteróclito, hecho de trozos inconexos, una especie de blog medieval.

El libro de Juan Ruiz se conoce hoy como Libro de Buen Amor y los profesores de literatura lo explicamos a nuestros sorprendidos jóvenes, que no entienden cómo un cura de hace más de seiscientos años escribía historias picantes sobre mujeres infieles junto con poemas dedicados a la Virgen María. El libro de Yoshida se titula Tsurezuregusa y ha sido traducido al español como Ocurrencias de un ocioso. No seré yo el osado que explique a los japoneses el contenido y las características de su propia literatura.

Ambos escribieron sus obras alejados de la vida mundana. Parece ser que el español estuvo en la cárcel; el japonés, retirado como ermitaño.

En cierto sentido me siento muy cercano a estos autores. Comparto con ellos la visión fragmentaria e irónica del mundo.

A veces, cuando releo mis escritos, coincido totalmente con Yoshida: “Yo mismo me he quedado sorprendido de tantos desatinos”.

Espero que esta entrada no sea uno de ellos.


Equivocado sobre Japón, Peter Carey
2010 / 10 / 23

Con la excusa de una casi inexistente trama novelesca (casi inexistente), este autor australiano firma un ensayo o un libro de entrevistas muy ameno, en el que intenta acercar al lector occidental a las claves secretas del verdadero Japón a través del análisis del manga. Interesante sin llegar a ser excesivamente profundo.


Hagakure de Yamamoto Tsunetomo
2010 / 10 / 23

Me ha pasado el compañero Miguel Ángel este librito que es una recopilación de sentencias que Tsunemoto dictó a un aprendiz allá por los principios del siglo XVIII. En él se explica el código ético de los samuráis, inspirado en el bushido o "camino del guerrero". Junto a anécdotas violentas e incomprensibles hoy día encontramos verdaderas tajadas de verdad universal, aplicables en cualquier momento y lugar.

Aquí van algunas perlas extraídas al azar:

- "La vida humana no dura más que un instante; es necesario tener la fuerza de vivirla haciendo aquello que nos guste más".

- "A veces sucede que después de haber escuchado diez o veinte veces la misma cosa, se tiene una intuición repentina que trasciende sus significado habitual".

- "La mejor actitud que se puede tener con respecto a la palabra es la de no usarla. Si creéis que podéis pasaros sin ella, no la uséis".

- "Vivir sin cometer equivocaciones es casi imposible, pero "los intelectuales" no están dispuestos a admitirlo".

- "El valor consiste en apretar los dientes".


La otra cara del acueducto
2010 / 08 / 31

Hay una famosa escena de la película La vida de Brian en la que el líder de un grupo de terroristas judíos lanza una pregunta retórica: “¿Qué han hecho los romanos por nosotros?”. Uno de los asistentes recuerda tímidamente que han traído caminos de piedra al polvoriento desierto. Otro levanta la mano y recuerda la seguridad ciudadana, los baños públicos; otro, la educación y así, hasta que la lista se hace demasiado larga y el jefe zanja el asunto cambiando de tema.

Acabo de llegar de un viaje en el que he cruzado prácticamente España entera pensando en esa frase de la película “¿Qué han hecho los romanos por nosotros?” Y la repetía porque mi destino era un lugar mágico y extraño de la provincia de León, relacionado con la historia de Roma en Hispania.

Las Médulas son (o casi eran) unas montañas rojizas que fueron derribadas por los romanos para extraer oro. Una hazaña de la ingeniería y la avaricia que en pocas partes del mundo se puede encontrar y menos aún con dos mil años de antigüedad. El método que utilizaron era conocido en latín como ruina montium o “ruina, destrucción de los montes”.

Los ingenieros conducían agua desde cien kilómetros por una extensa red de canales labrados en la piedra. La almacenaban en lo alto de una montaña. Hacían galerías a través del monte (bueno, ellos no, los semiesclavos autóctonos astures) y las inundaban. Dejaban que el agua reblandeciera el terreno. Al final introducían una última gran avalancha y la presión de aire y agua hacía que la montaña cayera derribada con un impresionante estrépito, como si se hubiera usado dinamita. Luego conducían el río de barro hacia unos canales y lo limpiaban manualmente y con unas ramas de brezos, cuyas hojas tienen un pigmento al que se adhieren las partículas de oro.

Se calcula que en tres siglos de explotación se movieron aproximadamente 100 millones de m3 de piedras y arena para obtener más de mil kilos de oro. En el cercano pueblo de Carucedo existe un lago que se formó por el depósito de materiales de desecho de la mina.

Así que, por una parte los romanos supieron construir un acueducto como el de Segovia para llevar agua a la población, pero con la misma técnica llevaron agua hasta Las Médulas para destruir las montañas.

Con el tiempo el paraje se llenó de vegetación y aquí viene otra paradoja de la conquista romana: los castaños que rellenan las laderas de la mina fueron traídos por los ejércitos romanos. El paisaje es espectacular y se parece un poco al del Cañón del Colorado en Estados Unidos, solo que éste no es fruto de la naturaleza, sino de la mano y la codicia del ser humano.

La región en la que se encuentran Las Médulas se llama El Bierzo y es famosa en toda España por sus vinos y embutidos, sobre todo la cecina, carne seca de vaca que compite con el jamón en sabor y precio.


Circo de las Valiñas (Las Médulas)



Vista desde la galería de Orellán


Antes de visitar Las Médulas pasamos un par de días en León, capital de la provincia, que recibe su nombre no del felino africano, sino de la Legio (legión) VII Gemina, que puso su campamento en estas tierras para controlar precisamente las minas del noroeste ibérico.

En León se pueden visitar varios lugares de interés histórico y artístico. El más importante es la catedral del siglo XII, con unas vidrieras que se comparan con las de Burgos o Chartres (en Francia). También hay que ver el antiguo hospital y convento de San Marcos (hoy Parador), donde se daba posada a los peregrinos del Camino de Santiago. En el casco histórico está la iglesia románica de San Isidoro donde, aparte de las reliquias del sabio y santo sevillano (que fue propuesto como patrón de Internet), hay unas pinturas consideradas la capilla sixtina de la pintura románica. Otro edificio más moderno pero interesante es la Casa Botines, cuyo diseño es del famoso arquitecto Gaudí, quien en 1891 se encontraba en la cercana Astorga realizando las obras del palacio Episcopal.



Catedral de León



Casa Botines (León)



Palacio episcopal de Astorga


En León se puede tomar una copa o un aperitivo en la terraza del Parador, junto al río, y se puede cenar sushi japonés (por encargo) o sushi leonés (hecho con carnes de la tierra) en Saint Roman.

Para dormir cerca de Las Médulas recomiendo un pequeño centro de turismo rural en el pueblo de Orellán: O palleirio do pe do forno (nombre gallego) http://www.opalleiro.com/, regentado por Isabel Carrera, que sabe tratar a todo el mundo de manera amable y cariñosa. Su comida es única, pues aúna la contundencia del menú castellano con la sutileza de la cuisine francesa. Está a pocos kilómetros de Las Médulas, del mirador y de los asentamientos romanos, prerromanos y medievales (castillo templario de Cornatel). Viniendo de las ciudades se aprecia mucho el silencio nocturno y la limpieza del cielo, que nos permitió ver estrellas que solo conocíamos por los libros.

Anécdota final. Hace unos años un equipo de una televisión japonesa estuvo un par de días en O palleiro rodando un documental sobre Las Médulas. Isabel nos contó que le había puesto a uno de los cámaras un vasito de orujo, un licor transparente de unos 40º. El buen hombre, creyendo que era sake, se lo bebió de un trago. Al día siguiente rechazó amablemente el engañoso licor que le había provocado un grandísimo dolor de cabeza.


Profesor, turista y libro de texto
2010 / 08 / 08

Por esas extrañas casualidades o serendipias de la vida, me he convertido en profesor, en turista y, ahora, en libro de texto, al menos en parte. Me explico.

Hace más o menos un año mis amigas Martina Tuts y Concha Moreno andaban trabajando en la publicación de un manual de español para el turismo (Cinco estrellas, SGEL, 2009). Pues bien, al parecer les faltaban fotos para ilustrar el mundo de los turistas, esas personas sonrientes que van en pantalones cortos y se retratan delante de cosas y gentes típicas (plazas de toros, gladiadores, estatuas mutiladas, canguros, ruinas, jardines de arena…). Yo les mandé una instantánea tomada en el ryokan Momijiya, cerca de Kioto, al que cada noche acude un grupo de maikos, que bailan, posan y escancian sake o cerveza. He aquí la página 82, donde nos han colocado a mi esposa, a la maiko y a mí junto a unos ejercicios para dar direcciones. La verdad es que tiene su gracia.


Cinco estrellas, SGEL, 2009

Nota:
La memoria me juega malas pasadas, así que tengo que matizar. No es que a las autoras les faltaran fotos de turistas, es que pensaron que sería más interesante que los turistas fueran amigos reales, en lugar de agraciados modelos de agencias.

CÍRCULOS CONCÉNTRICOS
2010 / 07 / 31

Con motivo de la polémica tauromáquica que nos acosa estos días, traigo aquí este relato que publiqué en Espacios, una antología de literatura española contemporánea que hizo en Dinamarca el compañero y, sin embargo, amigo Lucas. E. Ruiz.

Es largo para una entrada de blog, pero no tanto como relato. Léalo el que le plazca y saque sus respectivas conclusiones si le apetece.

CÍRCULOS CONCÉNTRICOS

Primer día en Tokio
2010 / 07 / 22

El primer día que fuimos al centro de Tokio nos pasaron varias cosas previsibles, curiosas y contradictorias. La primera era previsible: no sabíamos salir de la estación de Tokio. Estábamos perdidos en aquel laberinto de tiendas y restaurantes subterráneos y no encontrábamos la salida. Al final, una vez en la calle, volvimos a perdernos, porque no sabíamos por dónde habíamos salido. Queríamos ir al Palacio Imperial y dudábamos si andar hacia la izquierda o hacia la derecha. Así que les preguntamos a unos jóvenes ejecutivos que acababan su jornada en la oficina. Aquí viene la primera curiosidad: apenas sabían inglés. Los españoles pensamos que en general somos el único pueblo del planeta que carece del gen que permite aprender otra lengua distinta de la materna. En la Costa del Sol hay miles de camareros y dependientas de comercios que no saben casi nada de inglés. Mucho menos de alemán, francés u otras lenguas más alejadas. Un amigo del primer joven, que sí sabía, nos indicó amablemente el camino.

Llegamos a Nijubashi y (tercera curiosidad) había un señor mayor que también hablaba inglés fluidamente. Otra idea muy española (quizás universal) es que la gente de más edad sabe menos idiomas que los jóvenes, los cuales viven en un mundo más globalizado. Pero lo mejor de la tarde fue la conversación con aquel señor. Nos preguntó qué nos había parecido Tokio en el día y medio que llevábamos allí. Le dijimos la verdad, que era una ciudad grande, impresionante pero cómoda, limpia y agradable. El hombre se extrañó y pareció no entender lo que decíamos. Entonces nos soltó un pequeño discurso sobre las miserias japonesas, sobre las advertencias del gobierno para que los ciudadanos no ensucien las calles, etc. No salíamos de nuestro asombro. Sin duda la noción de suciedad, como bien saben todos aquellos que comparten vivienda, es relativa. ¿Cómo podía amonestar el gobierno japonés a sus educados y cívicos ciudadanos? Le contamos que en Europa (no digamos en España) la suciedad en las calles es un verdadero problema, sobre todo cuando hay una gran aglomeración como un carnaval, una feria o una semana santa. Luego nos dijo que los europeos somos cultos y educados, que los americanos son ricos y altos y que los japoneses son bajitos e incultos, que no tienen capillas sixtinas, ni escoriales, ni coches de tres metros de longitud. Su humildad era conmovedora. Más tarde pude comprobar que estaba profundamente equivocado.

En Japón el nivel de educación y civismo es mayor que en otros muchos países del mundo. Su cultura, debido a razones geográficas e históricas, no ha tenido hasta hace poco la repercusión de un Shakespeare, un Beethoven o un Cervantes, pero su literatura, pintura, teatro, gastronomía, religiosidad y música están entre las más interesantes que se pueden encontrar en este planeta. Por eso cada vez más y más gente se acerca a esas islas con gran respeto y admiración. Mi esposa y yo, los primeros.

De trenes, cámaras y haykus
2010 / 07 / 17

Hace muchos años llegó a mis manos y a mis ojos el famosísimo hayku de Matsuo Basho en el que una rana salta a un viejo estanque haciendo ruido. A partir de entonces me declaré admirador de este microgénero, cercano a otros de la tradición occidental, como el epigrama. La diferencia principal es que el epigrama normalmente se usa para reírse de alguien o atacarlo. La soleá es una pequeña estrofa típicamente andaluza sorprendentemente parecida al hayku. También son tres versos, pero con rima. Un ejemplo del gran Antonio Machado:

La fuente de piedra
vertía su eterno
cristal de leyenda


Pues bien, en 2006 la empresa del tren de cercanías que une Málaga con Fuengirola convocó un concurso de haykus. Supongo que pensaron que el hayku tiene algo que ver con el tren: las imágenes que se ven desde las ventanas son momentos irrepetibles que el distraído viajero debiera retener en su mente, como el autor del hayku retiene para siempre a la rana, la libélula o la brizna de hierba. Yo escribí uno y, por misteriosas razones, el jurado me concedió el segundo premio y me regalaron una máquina fotográfica, por supuesto, japonesa. El hayku decía:

Nadie me espera
en la vieja estación
de primavera.


Jugué con la rima de la soleá, pero respeté el número de sílabas del original japonés. La gracia del poema, si la tiene, es el juego con la palabra “estación”, que en español puede significar “lugar donde paran los trenes” o “uno de los cuatro periodos climáticos del año”. También tenía un fondo de desesperanza melancólica, inspirado más o menos en el héroe Ulises, sólo que ahora no había ninguna Penélope esperándolo en Ítaca.

En mi primer viaje a Japón llevé la cámara-hayku, como la llamamos en casa, y fui a Otsu, a visitar la tumba del maestro. Fue un momento muy emotivo que reseñé en Monte Coronado. Ahí os dejo los enlaces a la entrada y al vídeo, que dediqué a mis compañeros del taller de poesía Tediria, donde conocí hace muchos años aquel viejo hayku, que quizá me condujo hasta Japón.

La tumba de Matsuo Bashoo
Video de Kioto y la tumba de Matsuo


La frontera azul
2010 / 07 / 11

Las primeras noticias que tengo sobre Japón se remontan a mi niñez.

En los años setenta eran muy populares entre la juventud europea las artes marciales. Para nosotros todo oriente era un cúmulo de personas de aspecto diferente que escondían secretos maravillosos sobre la mente y el cuerpo. Bruce Lee era un mito de mayor fuerza que el Cid. El kárate y el judo eran más conocidos que el toreo y el flamenco. Kung-fu gustaba tanto o más que Curro Jiménez, una serie sobre bandoleros andaluces del siglo XIX. Y entonces llegaron dos series televisivas japonesas que nos dejaron pegados a las pantallas del televisor y acrecentaron nuestra fascinación por oriente en general: La frontera azul y Mazinger Z. Eran las dos caras de la misma moneda. De un lado la tradición de los antiguos guerreros, con sus prodigiosas armas letales; de otro, el poder tecnológico y futurista de los robots ultrapoderosos. Recuerdo que un 23 de junio los niños y niñas de mi barrio hicimos una figura de Mazinger Z con papel de aluminio, cajas de cartón y unos botes de detergente a modo de piernas, y la quemamos justo al empezar el día 24 (día de San Juan), siguiendo la ancestral costumbre que en el sur de España llamamos los “júas”. Esta quema no es un acto de odio, sino un reconocimiento al cariño que teníamos por aquella enorme marioneta de rayos fulminantes, cuyos hilos movía el joven Koji Kabuto. Se puso de moda llamar “mazinger” a las personas altas y corpulentas y también se dio ese nombre a los retretes de suelo que tienen dos lugares especiales para colocar los pies. Antes de estudiar griego y mitología, ya sabíamos quién era Afrodita. Cuando en el instituto salió el nombre de la diosa del amor, todo dijimos a coro, “anda, pero si es la novia de Mazinger Z”.

De aquella época vienen las primeras palabras que muchos aprendimos del japonés, “Hai, wakamrimazu”, que, por extrañas razones, los dobladores de La frontera azul mantuvieron en la lengua original. El carácter marginal de los rebeldes motivó que muchos barrios marginales de clase social baja se autodenominasen el “Liang Shang Po”.

Años después, al reencontrarme con Japón por otros caminos más intelectuales y adultos, me resultaba raro que los protagonistas de la serie hablaran en japonés, pero que los lugares me sonaran a chino. Hasta que no supe que se trataba de una serie japonesa basada en una novela china, no me quedé tranquilo.

Por lo que respecta a Heidi y Marco siempre estuvieron claros el lugar y origen de sus historias, pero estas dos series dan para otra entrada de Paralelo 36 y prometí ser breve, así que me callo.



Paralelo 36
2010 / 07 / 09

No lo vemos pero está ahí.

Es una línea invisible pero incuestionable. Tampoco vemos los átomos, el aire y los sentimientos, pero nadie puede negar su existencia.

Este paralelo que pasa cerca de mi casa y por el centro de Japón es un hilo secreto entre los que consideráis España un lugar interesante y atractivo y los que vemos Japón de igual modo.

En próximas entradas contaré mi visión de vuestro país, mis andanzas entre vuestros campos de té, vuestros templos de arena y paz, vuestra amabilidad y civismo. Otras veces hablaré de España, de su historia, sus gentes, sus costumbres y su arte.

Procuraré sacar provecho del segundo sentido de la palabra “paralelo” abordando aspectos “paralelos” de las dos culturas: contactos, similitudes, parecidos…

Sólo serán opiniones personales, azarosas y discutibles, a la manera de aquellas maravillosas Ocurrencias de un ocioso que escribió Kenko Yoshida en el siglo XIV.

Como él, procuraré ser breve y ameno. A fin de cuentas un paralelo es una línea muy fina y sutil, casi imperceptible en los globos terráqueos.

Y para demostrarlo, dejo de escribir en este momento.